Mal menor

Algo sucedió entre el Barracuda y el Condesa DF. ¿Habrá sido el insomnio de Fortina, o acaso mi denso dolor lumbar? Lo cierto es que esta mañana, al salir de mi casa, pude reconocer el rocío de mi melancolía sobre todo el parque España, como un maná pálido. Y pensé en esos árboles que luchan contra las banquetas, inútil y lentamente. Los ejemplares de mi especie no crecemos hacia abajo, y por eso nos caemos. No me quejo: seguimos siendo altos, fuertes y biodegradables; trashumantes como nadie.