Les presento a Mauricio García, responsable de Zonas DF, una marca apasionada por la historia y las subculturas de la Ciudad de México. Seguramente muchos de ustedes ya lo siguen en Twitter o han visto las postales que produce. Les recomiendo que le echen un ojo a la página de este amigo y socio con el cual comparto una pasión por la identidad defeña.
Elías de la Rosa Jáuregui
Así se llama el señor de 81 años que me corta el pelo y la barba desde 2006 en su peluquería Nunca en domingo, en Fernando Montes De Oca casi esquina con Tamaulipas, en la Condesa. Luego de responder a mi saludo en la forma habitual –"pues acá, como la mamá del muerto"– solemos ponernos al corriente. Nos tenemos cariño. Me gusta su semblanza de la colonia después de casi 50 años de trabajar en ella: "Primero judíos, luego oficinas y restaurantes y ahora gays". Una vez me contó del accidente que sufrió la hermana del ex presidente José López Portillo hace 33 años muy cerca de su antigua peluquería en la calle de Amatlán, de cuando la avenida Juan Escutia tenía camellón y del asesinato de varias mujeres una noche en Veracruz 5, a pasos del Parque España. Con los ojos cerrados y embobado por sus historias le permito arreglarme el bigote a su manera. Al final me ofrece alcohol para el cutis irritado –"¿se lo unto o se lo toma?"–, le pago y nos damos un abrazo. Pero antes me cuenta su chiste favorito, sin falta. Resulta que unos invitados llegan a la casa de un matrimonio que no tiene comida para ofrecerles, así que deciden guisar al perico. El perico escucha, y contesta: "¡Mejor guisen a su puta madre!". Don Elías se ríe como si fuera el chiste más gracioso del mundo. Para mí lo es.
Predicador en el metro
Han pasado unos 15 minutos entre Balderas y Salto del Agua. Ya se imaginarán el ánimo al interior de este vagón repleto de individuos silenciosos, algunos mojados por la granizada de la tarde. Pero a este señor no le importa violentar el espacio público en un momento así de incómodo. Todo este tiempo se ha dedicado a profetizar en voz alta una pandemia y varios maremotos en México durante el próximo año, por lo cual nos recomienda el estudio de la Biblia. Él desde luego no la ha estudiado tan bien, pues cita a los homosexuales de Sodoma y Gomorra –cualquiera que ha leído el capítulo 19 del Génesis sabe que el problema en estas ciudades era la falta de hospitalidad. Admito que se trata de un hombre elocuente, y entiendo que recientemente haya adquirido cierta fama en la línea uno del metro de la Ciudad de México, pero por favor que alguien le explique. Ustedes perdonarán, por cierto, que el video no ofrezca ni el mejor encuadre ni movimientos de cámara armónicos, pero ya saben cómo es ahí abajo. Que el Eterno le dé luces a este hombre, y a nosotros paciencia.
Biblos
La señora Gloria trabaja en esta tienda de productos árabes desde hace años. Cada vez que voy –generalmente por humus, jocoque y zatar– consigue que compre más de lo que tenía previsto. Nunca he salido arrepentido. No olvido lo que dijo una vez: "Hay que escatimar en todo, menos en lo que uno come". Cuánta razón tiene. Biblos comenzó en 1986, a pesar de que en el video ella menciona 1970. De las cinco tiendas mi favorita es esta del Pasaje Balvanera (República del Salvador 152, Centro).
I love The City Loves You
Fui a visitar al célebre y talentoso 'Veneno' en su despacho del Pasaje América, uno de los edificios de oficinas más elegantes del Centro. Me platicó de la historia y los alcances de The City Loves You, la página sobre cultura urbana que fundó y dirige exitosamente. Aproveché para entrevistarlo y luego me mostró la vista desde su privilegiado balcón hacia 5 de Mayo.
El mejor café del DF
Passmar. Av. Coyoacán esq. Concepción Béistegui, Del Valle. Esto es al interior del Mercado Lázaro Cárdenas. El local está decorado con fotos relacionadas con el proceso de elaboración del café. Son baristas tricampeones nacionales. Para aprender a catar café hay que inscribirse a uno de sus cursos. Recomiendo mucho la natilla.
Café Moka. Santa María la Ribera 6, Santa María la Ribera. Es un local pequeño, con recortes de reseñas en la pared. El dueño suele estar aquí, atendiendo y trabajando en sus otros oficios: la heráldica y la talla en madera.
Café de Carlo. Orizaba 115, Roma. Veintitantos años satisfaciendo a clientes y caminantes con un deliciosos aroma que invita a volver. Los principantes deben pedir el café ligero, que además no es tan ligero como parece.
Gabi's. Liverpool esq. Nápoles, Juárez. Pequeño y súper encantador. Está adornado con cafeteras viejas. Perfecto para ir a leer o a trabajar sin que el barullo de las otras mesas te moleste. Hay que pedir el café Pin Pon, que es café expreso con Lechera.
Plaza Villa Madrid. Plaza Villa de Madrid 15, Roma. Tres mesitas, una ventana por la que se entrega un café chiapaneco cada vez más célebre y extraordinarias galletas de chocolate que se acaban pronto. Imperdible.
Jekemir. Isabel la Católica esq. Regina, Centro. Muy rico el café turco, que puedes acompañar con un dulce árabe. Existe desde 1936. Hay sucursales en varios puntos de la ciudad, pero este es el bueno. Sugiero venir un sábado por la tarde y ver cómo Regina va transformándose conforme se acerca la noche.
Café Río. Donceles casi esq. República de Brasil, Centro. Café fuerte, no muy ácido y bien servido por los miembros de la familia propietaria. No hay que dejar de notar la foto en el espejo.
Bondy. Galileo 38, Polanco. Está en la esquina con Temístocles. Es bonito y tiene unas de las conchas más celebradas de la ciudad. Las tazas de café son grandes.
Bondy. Galileo 38, Polanco. Está en la esquina con Temístocles. Es bonito y tiene unas de las conchas más celebradas de la ciudad. Las tazas de café son grandes.
Café Equis. Roldán 16, Centro. De los primeros expendios de café veracruzano en el DF, en el corazón del antiguo barrio de La Merced. También hay árabe, chiapaneco y de otros orígenes. Tengan cuidado los que padecen fobia a las abejas.
Cafetín. Jalapa 122, Roma. Precioso, chico. Una delicia para los paseantes que exploran la colonia en busca de sorpresas como esta. Excelente atención.
Bola de Oro. Nuevo León 192, Condesa. Café de Coatepec, de una finca cercana a la cascada Bola de Oro. El local es agradable, aun en hora pico.
El Gran Premio. Sadi Carnot esq. Antonio Caso, San Rafael. Está cerca de la Gran Logia Valle de México, por lo que suele estar lleno de personas hablando sobre Masonería. El café es fuerte, y el pan dulce sabroso.
Café Do Brasil. Bolívar 45, Centro. No es una cafetería muy bonita, pero da gusto estar aquí. Los propietarios se encargan de todo: desde la producción en Coatepec hasta atenderte de buena gana en un local que cuenta con una reducida sección para fumadores –sólo tiene una desventaja: cuando entra o sale un coche hay que levantarse. Llevan aquí décadas, y tienen sucursales en Ámsterdam esquina Sonora, en la Condesa, y Dr. Lucio 103, en la Doctores.
Bistrot 61. Álvaro Obregón 61, Roma. Café americano muy cargado. Los platillos salados como el quiche de flor de calabaza en salsa de chile poblano valen la pena.
Café Europa. Emilio Castelar 107, Polanco. El local es originario de Michoacán. Su ubicación frente al Parque Lincoln es verdaderamente privilegiada. Aquí hay que degustar la mezcla de caracolillo con planchuela.
Café Cordobés. Ayuntamiento esq. López, Centro. Café de altura, de Córdoba, con un aroma que alegra la esquina y sus alrededores.
Café Do Brasil. Bolívar 45, Centro. No es una cafetería muy bonita, pero da gusto estar aquí. Los propietarios se encargan de todo: desde la producción en Coatepec hasta atenderte de buena gana en un local que cuenta con una reducida sección para fumadores –sólo tiene una desventaja: cuando entra o sale un coche hay que levantarse. Llevan aquí décadas, y tienen sucursales en Ámsterdam esquina Sonora, en la Condesa, y Dr. Lucio 103, en la Doctores.
Bistrot 61. Álvaro Obregón 61, Roma. Café americano muy cargado. Los platillos salados como el quiche de flor de calabaza en salsa de chile poblano valen la pena.
Café Europa. Emilio Castelar 107, Polanco. El local es originario de Michoacán. Su ubicación frente al Parque Lincoln es verdaderamente privilegiada. Aquí hay que degustar la mezcla de caracolillo con planchuela.
Café Cordobés. Ayuntamiento esq. López, Centro. Café de altura, de Córdoba, con un aroma que alegra la esquina y sus alrededores.
Sobre el nuevo Museo Soumaya
Eva Ayala, curadora del Museo Soumaya, habla del valor de la colección y de su trabajo en la nueva sede de la colonia Granada, en la que he estado dos veces. Me agradan algunos paisajes del siglo XIX, el mural "La tierra como el agua y la industria nos pertenece" de Siqueiros y el sexto nivel sin columnas con los Rodin y algunos contemporáneos.
Fantasmas en el DF
Departamento en Bolívar y 5 de Mayo, en el Centro. Está frente a la tienda La Palestina. Pertenece a la Fundación del Centro Histórico. Por años lo han intentado rentar, pero al parecer nadie se atreve por la fama que tiene –ruidos extraños por las noches, objetos que se caen. Está en el primer piso.
La escuela de diseño del INBA, en Xocongo 138, en la Tránsito. Esto es cerca del metro San Antonio Abad. Se dice que acá se aparece una víctima de los terremotos de 1985. En este lugar hubo un anfiteatro aquel año.
La casa de la tía Toña, en la tercera sección del Bosque de Chapultepec. Está cerca del Panteón Dolores, en la calle Cumbres de Acutzingo. El fantasma es una señora que se molesta si te acercas demasiado a la casa. Se oyen gritos, los objetos se caen, una silueta aparece en las ventanas. Más de una veintena de jóvenes han caído por la barranca de 30 metros que hay a un lado de la casa cuando han intentado aproximarse a ella. Hay quien dice que la casa funciona una empresa, pero no se sabe cuál.
La Casa de las Brujas, en la Roma. Se trata del edificio más emblemático de la Plaza Río de Janeiro. Aquí vivió la curandera Pachita, que según algunos se aparece en los pasillos.
La casa de don Juan Manuel, en República de Uruguay 94, en el Centro. Esta historia tiene su origen en la época colonial. El señor Juan Manuel vendió su alma al diablo para saber con quién lo engañaba su mujer. El diablo le dijo que saliera a las 11 de la noche y matara al primero que se acercara a la casa. Eso hizo por algunas noches hasta que terminó por confesarse con un sacerdote, que le dijo que rezara al pie de la horca que había en el Zócalo. Al tercer día lo hallaron ahorcado. Desde entonces afuera de esta casa se aparece alguien a las 11 de la noche preguntando la hora. Quien le contesta muere.
La casa en Santa Veracruz y 2 de Abril, en la Guerrero. Esto es a un lado del Museo Franz Mayer. Se dice que un fantasma espanta a los habitantes.
Los vagones del metro entre Zócalo y Allende. Por las noches se aparece una mujer mexica llorando. Los conductores también la ven en las vías del metro. Hay quien la ha divisado en la entrada de metro que está cerca de la Catedral Metropolitana, antes del amanecer.
Hospital Juárez, en Jesús María y Fray Servando, en el Centro. Por las noches se aparece una enfermera. Es uno de los fantasmas más famosos de la ciudad. Le llaman "la planchada" por su atuendo impecable y planchado. No es un fantasma malo, sino todo lo contrario, pues ayuda a las enfermeras a cuidar a los pacientes cuando se quedan dormidas.
Eje 3 Norte esquina Las Armas, en Azcapotzalco. En esta esquina se aparece una niña que distrae a los conductores.
Edificio Insurgentes, en la Roma. Está en Medellín e Insurgentes. También se le conoce como "el edificio de la Canadá". En los años sesenta fue uno de los más célebres de la ciudad, con Silvia Pinal y Mauricio Garcés como inquilinos. En los pisos 15 y 16 se aparecen fantasmas del incendio que aquí sucedió. La mayor parte del edificio está abandonada.
Calle 8, entre Zaragoza y Ciudad Deportiva. Por las noches se escucha a alguien paseando y aullando. Dicen que es un niño lobo. Se ve la sombra por debajo de las puertas, algunos escuchan su respiración y a veces las puertas lucen arañadas por la mañana.
La Troje de Xico, en Chalco. Aquí estuvo una hacienda de Porfirio Díaz. Algunas madrugadas se oye el llanto de varios niños. Se dice que una señora vino a morir aquí con sus hijos para que Porfirio viera la situación del país.
La Troje de Xico, en Chalco. Aquí estuvo una hacienda de Porfirio Díaz. Algunas madrugadas se oye el llanto de varios niños. Se dice que una señora vino a morir aquí con sus hijos para que Porfirio viera la situación del país.
Torreblanca
Este es el apellido paterno y también el nombre del grupo de Juan, a quien conocí por Dorian hace dos años y pico en el Café El Popular. Este sábado dos de julio Torreblanca dará un concierto en el Caradura (Nuevo León 73, Condesa). A estas alturas ya media ciudad sabe que el grupo de Juan es uno de los más prometedores de la Ciudad de México; a la otra mitad le aviso que vale la pena estar ahí. La foto la tomó Dorian en su sala.
Sijismo en la Ciudad de México
Esta religión monoteísta de la India tiene más de 25 millones de seguidores, esto es menos de 0.5% de la población mundial. Supongo que en México habrá poquísimos. El otro día vi a dos en el Museo Franz Mayer. No sabía cómo acercarme, pero entonces una mujer les preguntó de dónde eran, así que aproveché para presentarme y pedirles una entrevista. Para saber más sobre esta creencia recomiendo asistir a los servicios religiosos que se celebran en Pachuca 155, entre Francisco Márquez y Vicente Suárez, en la colonia Condesa.
