Domingos en Los Azulejos

Domingo en Los Azulejos by jorgepedrouribe

La foto la tomó Dorian en la fuente de sodas del primer Sanborns, el que está en el Palacio de los Condes del Valle de Orizaba, que entre 1881 y 1919 albergó el elegante Jockey Club. En este lugar desayuno casi cada domingo, rodeado por lo general de solitarios como este hombre que no paraba de sonreír, mirarnos, hablar con las meseras –una de ellas me contó ayer que trabajó cerca de 40 años en el Sanborns de Lieja hasta que lo derribaron no hace mucho, y también que Carlos Slim suele comer aquí. ¿Estará este señor esperando al ingeniero?

Ajedrez con Benjamín Carrión



Una de las estatuas más recientes en la ciudad es la de Benjamín Carrión Mora (1897-1979), diplomático y escritor ecuatoriano. Está en la Plaza de la Santa Veracruz, frente a la Alameda Central, desde hace alrededor de un mes. Llaman la atención las mesas de ajedrez que forman parte de la escultura, como esta en la que un ajedrecista analiza el tablero.

Polanco

Horacio by jorgepedrouribe
Disfruto caminar por el camellón de Horacio cuando estoy triste. No en Shabat porque los ortodoxos me harían sentir peor. Si los jardines son la sonrisa de la naturaleza, entonces Polanco es una carcajada en la ciudad. "¿Quién se llevó su tranquilidad, su prestigio de zona residencial?", se pregunta Guadalupe Loaeza en Las reinas de Polanco (Cal y Arena, 1988). "¿Quién la desmaquilló para pintarrajearla con letreros de todos colores y sabores? Ahora colonia de (...) oficinas burocráticas, taquerías, supermercados, clínicas unisex, cineclubes, hoteles, creperías y vulcanizadoras." Apenas 75 años atrás en esta zona estaban los alfalfares, maizales y establos de la Hacienda de los Morales. Entonces Homero, Horacio y Presidente Masaryk –avenida de la Piedra Redonda en la época colonial– eran caminos de tierra que limitaban los sembradíos de maíz de Oriente a Poniente. Con tanta nostalgia casi disfruto estar triste cuando camino por el camellón de Horacio.

San Miguel Chapultepec

Metro Juanacatlán by jorgepedrouribe
Cuánto dolor en la ciudad. Ni Cuauhtémoc ni nadie en el Valle de Anáhuac se encuentra en un lecho de rosas. En la imagen un vendedor de películas piratas conversa con un vagabundo que reposa su espalda contra el piso afuera del metro Juanacatlán. Da la impresión de que se conocen. Yo espero a un amigo para cenar en la pequeña colonia a los pies del Bosque de Chapultepec que conserva dos iglesias, un árbol bendito de acuerdo con una leyenda, un restaurante con leones enjaulados, un ashram y la Embajada Rusa que por años funcionó como residencia de la condesa de Miravalle –emparentada, por cierto, con Cuauhtémoc–, y otros atractivos que ya no existen. Llama la atención que una calle ostente el nombre del Gran Maestro de la primera logia yorkina en México, en 1825: Ignacio Esteva.

Buenos lugares para ver el futbol

El Penacho de Moctezuma. En Av. Guerrero 42, en la Guerrero. Es una cantina, o restaurante familiar, enorme. Tiene varias pantallas y el lugar es cómodo. El cabrito arrastra una fama de décadas, y no en vano. El Penacho es perfecto para los domingos. 

Cervecería Pierrot. Existe en Av. Revolución 1356, en la colonia Guadalupe Inn, desde 1934. Las sucursales de Nogal 164 y Av. Azcapotzalco 668 tienen un encanto especial. Vale la pena preguntar por las promociones. 

Salón París. A pasos del quiosco morisco de Santa María La Ribera. Es la cantina de mayor tradición en la colonia. Aquí empezó su carrera defeña José Alfredo Jiménez. Hay bufet los domingos, y una pantallota al fondo. Reserva al 5547 3710. 

Hooters. Hay varias sucursales. Mi favorita está en Insurgentes, más o menos enfrente del World Trade Center. Meseras guapas, alitas calientes, muchas teles y rica cerveza de barril. 

Parrilla Danesa. Está en Matanzas 669, en Lindavista. Es un restaurantote de tacos, con pantallas y un bar simpático, tipo nórdico. 

Daikoku. El de Michoacán casi con Av. México, en la Condesa, es muy grande y rara vez se llena. Tienen por lo menos tres pantallas. Y se come rico. 

Salón Corona. Pero no el original de Bolívar 24. Mejor hay que ir al de Venustiano Carranza, que es más grande y no se llena tanto. De todas formas recomiendo llegar una hora antes. 

Casino Español. Se encuentra en Isabel la Católica casi con Madero, frente al antiguo Palacio de los Condes de Miravalle, que pronto será un hotel Hábita. El restaurante del Casino está en el primer piso. Recomiendo llamar al 5518 5557 para reservar una de las mesas del frente, cerca de la tele. Los postres riquísimos. Ideal para cuando juega España. 

Belmont. En Milán y Atenas, en la Juárez. Buena cantina, grande y con salsas molcajeteadas inolvidables. 

Sanborns de los Azulejos. En la parte de atrás, donde están las barras. La entrada es por 5 de Mayo. Contrario a lo que podría pensarse acá no está lleno de gente, como suele encontrarse el salón principal. Hay un par de televisiones grandes. No hace falta reservar, pero por si acaso llega media hora antes. En los partidos importantes las meseras reparten quinielas y si tienes suerte tu consumo puede ser gratis.

¿Quiénes son ustedes?

Creo que ha llegado la hora de conocernos mejor. Empezaré por mí, que escribo desde una MacBook de 13 pulgadas a un metro de mi balcón en la calle de Regina, generalmente en pants y camiseta. Me gusta reseñar ciudades, sobre todo esta en la que nací y en la cual han transcurrido mi infancia y vida adulta –pubertad y adolescencia las reposé a cientos de kilómetros de acá. A mis 31 años continúo soltero, tal vez soy el único que me ve guapo. Pero mejor me detengo. Ahora les toca a ustedes. Me pregunto un montón acerca de los hombres y mujeres que leen mi columna y los breves relatos que produzco para esta robusta sección. Si soy franco suelo imaginarlos más jóvenes que yo, aunque mejor versados en materia de antros, y entonces me siento intimidado. Quizá nos hemos topado en la entrada de algún antro, ustedes fumando y yo intentando entrar. Sin duda escribo para los expertos. Tal vez algunos crean que mis reseñas y columna son tontas, de la misma manera que a mí me resulta sencillo juzgar a alguno que otro colega –por pura envidia, tengo que admitirlo. No obstante también debe existir alguien por ahí que valore mis esfuerzos por reseñar la vida nocturna en el Distrito Federal. En todos ustedes pienso cada vez que concibo y tecleo una frase. A veces me imagino a adolescentes guapísimas y felices que se dedican a visitar los lugares de moda; en ocasiones me concentro en chicos tímidos que anhelan salirse de la casa de sus padres, conquistar a alguna mujer, lucir bien. Asimismo tienen un espacio en mi corazón aquellos que se topan con esta revista en la sala de espera de algún consultorio. Por supuesto que también mis editores son prioritarios a la hora de redactar –me dan libertad, sugieren ideas, trabajan profesionalmente. Pero ya estoy hablando otra vez de mí. Se supone que les tocaba a ustedes. ¿Cuándo me escriben, pues, para contarme sobre sus vidas y experiencias en la noche defeña? Tengo muchísimo que aprender.

Publicado en la columna Sic transit gloria noctis de la edición de junio de 2011 de la revista Dónde Ir.

Guatemala y Argentina

Guatemala y Argentina by jorgepedrouribe
Perdonen la calidad de la fotografía. La tomé así a propósito. Quise mostrar el momento del día en el que más disfruto una de mis esquinas favoritas de la ciudad. Voy casi diario poco antes de la noche. También es intencional la aparición de la barda, que divide la zona de excavaciones del Museo del Templo Mayor y las oficinas de la Autoridad del Centro Histórico de los ciudadanos y no ciudadanos de a pie. Hoy se anunció que el arquitecto Francisco Serrano construirá en este punto un cubo de acero templado de casi dos mil metros cuadrados para resguardar a la diosa mexica Tlaltecuhtli. No hace mucho escuché que aquí, entre la Casa de las Ajaracas, que se aprecia pobremente en la imagen, y el Palacio de Marqués del Apartado, podrían encontrarse las tumbas de los emperadores aztecas, de acuerdo con alguna teoría. En este solar erigió su casa el conquistador Francisco de Montesinos, en 1525. Entonces República de Argentina se llamaba Relox, y fue trazada sobre la antigua Calzada a Tlatelolco. Por cierto que en esta vía habitaron los integrantes de la primera clase alta de México –¿qué lugar más exclusivo para vivir que sobre las ruinas del Templo Mayor?

Restaurantes buenos, bonitos y baratos

Ka Won Seng. Albino García esq. Santa Anita, Viaducto Piedad. Auténtico restaurante chino, a cuatro o cinco cuadras del metro Viaducto. En la entrada un letrero anuncia: "Aquí no vendemos pan de chinos". Recomiendo pedir té verde, probar alguna de las sopas y en definitiva compartir el cabrito estilo chino. Por el rumbo hay otros dos locales de comida china, pero este es el bueno.

Mami. Nuevo León esq. Quintana Roo, Condesa. Es una especie de cafetería con ínfulas de fonda, o acaso una fonda con apariencia de cafetería. Se trata de un negocio familiar modesto, decoroso, en el que cocinan las galletas de Hildegarda de Bingen, además de platillos ricos como lasaña de atún. También venden libros religiosos.

Bukhara. Portal de Mercaderes, Centro. Se suben unas escaleras muy cerca de Tardan para llegar a un área de comida como de centro comercial en el que sobresale este local con propietarios y cocineros de Nueva Delhi. El bufete vale la pena, aunque los platillos a la carta son más genuinos e interesantes. Por su religión no tienen cerdo.

Fonda 99.99. Moras 347, Del Valle. Lugar de comida yucateca. La variedad de platillos es asombrosa. La sopa de lima está muy bien. Hay que llegar temprano porque algunos guisados se terminan pronto.

Argentinissima. Tamaulipas esq. Benjamín Hill, Condesa. Comida argentina rica y barata en un restaurancito sencillo, bien puesto y con mucha calidez. La milanesa y el pastel de chocolate merecen un premio.

Casa Rosalía. Eje Central esq. República de Uruguay, Centro. Probablemente el mejor lugar para comer paella en la zona. Existe desde hace décadas. Yo llegué por mi papá, quien también disfruta los siete tiempos de una comida robusta y a un precio justo. Se autoproclaman "la casa de la paella", pero no destacan sólo por ella. Perfecto para llegar con mucha hambre.

El Parnita. Yucatán 84, Roma. La reseña está aquí.

Templo Expiatorio de San Felipe de Jesús

Templo Expiatorio de San Felipe de Jesús by jorgepedrouribe
"Sus padres comieron maná en el desierto y murieron", se lee en latín debajo de esta imagen en la que aparecen atribulados Moisés, Aarón y un sumo sacerdote. La frase es de Juan, quien se refiere a Jesús en el muro de enfrente: "El que come de este pan vivirá para siempre". Esta indiscreta exhibición de antisemitismo se encuentra en una de las iglesias mejor conservadas del Centro, inaugurada en 1897 en donde antes estuvo la Capilla de Nuestra Señora de Aránzazu, que formaba parte del convento de San Francisco y que resultó deteriorada a causa de las Leyes de Reforma. Este templo expiatorio está dedicado a San Felipe de las Casas Martínez, el primer santo mexicano, y se ubica en Madero 11, frente al Pasaje América. Es común que el Santísimo esté expuesto todos los días. "Ojalá todos los católicos que pasean por aquí cerca supieran esto", se quejaba un amigo.

Glifo Chalchíhuitl

Glifo Chalchíhuitl by jorgepedrouribe
Es una de las piezas prehispánicas que Guillermo Dupaix registró en su álbum arqueológico de 1794. Sesenta y nueve años antes, al inaugurarse la casa del marqués de Prado Alegre, se incrustó este glifo en una pared exterior. Dupaix explicó que "este símbolo o arma será distintivo de alguna provincia, ciudad o pueblo, tal vez Chalco". También se ha dicho que este glifo de 59 por 70 centímetros hace alusión a la fertilidad y a lo bello. No hay que dejar de admirarlo en Madero esquina con Motolinía –entonces Plateros esquina con Espíritu Santo.