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Sábado y domingo
Shajarit Shabat súper bonito. Y luego a rebanar pelo y barba con don Elías, quien me contó sobre la Condesa de hace 50 años. Recordaba con asombrosa claridad a los Zabludowsky en Cuernavaca 35 ("el papá, David, me daba seis pesos y salía corriendo de la peluquería ¡porque el corte costaba 30!"), Tongolele en Amatlán 15 y la familia Nader en Atlixco 65. En ese momento llegó un sobrino de Farid Nader a saludar. Después Superama, fajitas de pollo y un torrente de música sefardí. A la mañana siguiente el relato del nacimiento de mi mamá. Dice la yaya que esa noche no había luz en Ojuelos Altos, la aldea de Fuente Ovejuna en donde vivían entonces; lobos cordobeses aúllaban y el yayo tenía que estar en el cuartel de Mollina. Una comadrona de como 80 años llegó en caballo para ayudar en el parto. Al día siguiente la rica del pueblo, la señora Paca, obsequió un cerdo, que mataron y comieron para festejar. Después hablamos de Mollina, de cuando los yayos se conocieron ("él quería a mi amiga la gordona porque todas estábamos muy flacas por la guerra, pero ya después se fijó en mí") y de la feria de Humilladero. Y más tarde a Cuautitlán.
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Mi mamá
La recuerdo súper joven y guapa, y de hecho todavía la veo así. Melariense, pero en realidad mollinata. Y ahora también mexicana. Me gustaría comprarle esa "mansión en Las Lomas" que tanto le prometía en los 80. Entonces ella tenía más o menos mi edad actual. Cuenta mi abuela que de niña jugaba a la maestra y le pegaba a los compañeritos cuando no la obedecían. Qué bonita sonrisa, me recuerda a la mía.
Teresa
Estábamos en Alameda, visitando a la familia de Sagrario, prima de mi mamá, y comiendo borrachuelos. Entonces mi tía abuela contó con su voz infantil cuando mi abuela escondía sobre unas vigas de madera las cartas que le escribía un novio. Un día los ratones se las comieron y ella culpó a Teresa. Tardó años en descubrir la verdad.
Feria de agosto
Este fin de semana hay fiesta en Mollina. La gente pasa el día en las calles bebiendo vino. Y, además del desfile, los bailes y una feria del libro, se otorgan premios. El año pasado le dieron uno a mi tía abuela Teresa por ser una mujer tan trabajadora. ¡Qué ganas de estar allá! Algún día conseguiré hacerme de una casa en la plaza.
Los Higuerales
Así les dicen a los familiares de Pedro Llamas Rebollo, mi bisabuelo y juez de Mollina de 1931 a 1934. Seguro los higos tuvieron algo que ver con un antepasado. Aún es posible encontrar en el pueblo gente para la cual este mote resulta significativo. En la foto mis abuelos y varios Higuerales en Canarias.
Olivos
Uno de los recuerdos más felices de mi vida. Llego a Mollina y todo está tan blanco. Salgo del hotel y camino hacia la casa de Dolores Coca, en la plaza. Después de comer riquísimo me lleva a conocer los olivos de su familia. Daniel, primo segundo que aparece en la foto, me llena de aceitunas y yo termino con los dedos rojos.
