Confesiones de un espectador peligroso
Ayer fui a ver Confesiones de una mente peligrosa (¿así se llama en castellano?). Vaya, la peli que dirige (y no protagoniza) George Clooney. El guionista maravilloso, el productor estupendo, y Julia Roberts, increíble. Empero, un guión lamentable, una producción ibídem y un papel para la Roberts ídem. Estoy harto de tanta gringuería, la historia daba para mucho más. Hay secuencias inútilmente largas, intentos frustrados de brillantez en el montaje, y un desenlace olvidable. Una lástima, yo esperaba más de esta cinta producida por Steven Soderbergh, sí, el mismo que dirigió Full Frontal. Un aplauso, sin embargo, por meter "Won't Get Fooled Again" de los Who en la banda sonora.
Una opinión sobre el rock hidrocálido
El siguiente texto apareció publicado esta mañana en la sección cultural del periódico Aguas (gracias, Sandra Macías). Espero que les provoque alguna opinión. Se llama "Un árbol cayendo en un bosque solitario".
Estoy seguro de que conocen el sofisma: si un gran árbol cae produciendo un estruendoso ruido en un bosque solitario, donde no hay nadie que lo atestigüe, el acontecimiento podría carecer de sonido. ¿Será qué el sonido sólo existe cuando alguien lo escucha? En el terreno de las manifestaciones culturales, me parece que sí. No es mi propósito establecer o acaso rozar alguna de esas teorías sobre la recepción, sin embargo, está claro que cuando se exhibe un trabajo, es necesario que se cuente con un público más o menos equivalente al mensaje emitido. Es la historia del lenguaje, de la comunicación y de la Humanidad misma. Esta aparente obviedad constituye uno de los problemas más importantes del rock hecho en Aguascalientes.
No es la calidad de los músicos, ni el caudillismo, así como tampoco se trata de la escasez de talento, recursos y espacios. Tampoco es el alcoholismo de algunos músicos (si las señoras en periodo de lactación beben cerveza, ¿por qué no habría de hacerlo un guitarrista que quiere divertirse e impresionar a sus vecinos?). Podemos seguir bebiendo, componiendo, promoviendo concursos, abriendo foros, gestando fiestas y grabando demos, pero todo habrá sido en vano si no nos damos cuenta de una vez que el problema está en lo magro de la audiencia. Para poder fabricar algo con habilidad, es necesario leer, viajar, aprender, ir más allá y sacudirse los temores, sí, pero en el rock local hay un pendiente todavía más urgente: equilibrar las audiencias con las ofertas disponibles. ¿Exageraré si digo que hay más músicos en Aguascalientes que personas en una tocada de rock random? La estrechez es un problema grave.
Asimismo, una correcta mediatización del rock en la ciudad no estaría nada mal. ¿Por qué siempre la Amplitud Modulada, los bares más feos y los promotores más incapaces? ¿Es el rock en Aguascalientes una manifestación cultural minoritaria y poco plural? El día que mis vecinos, mis compañeros de yoga y tus primos segundos empiecen a formar parte de las tocadas de rock en la ciudad, el día que se establezcan códigos más amplios; ese día nos asombraremos por el robusto sonido de ese gran árbol cayendo. Porque es un gran árbol, lo sabemos quienes estamos, de alguna manera, involucrados. Pero por ahora sólo nosotros lo sabemos.
El siguiente texto apareció publicado esta mañana en la sección cultural del periódico Aguas (gracias, Sandra Macías). Espero que les provoque alguna opinión. Se llama "Un árbol cayendo en un bosque solitario".
Estoy seguro de que conocen el sofisma: si un gran árbol cae produciendo un estruendoso ruido en un bosque solitario, donde no hay nadie que lo atestigüe, el acontecimiento podría carecer de sonido. ¿Será qué el sonido sólo existe cuando alguien lo escucha? En el terreno de las manifestaciones culturales, me parece que sí. No es mi propósito establecer o acaso rozar alguna de esas teorías sobre la recepción, sin embargo, está claro que cuando se exhibe un trabajo, es necesario que se cuente con un público más o menos equivalente al mensaje emitido. Es la historia del lenguaje, de la comunicación y de la Humanidad misma. Esta aparente obviedad constituye uno de los problemas más importantes del rock hecho en Aguascalientes.
No es la calidad de los músicos, ni el caudillismo, así como tampoco se trata de la escasez de talento, recursos y espacios. Tampoco es el alcoholismo de algunos músicos (si las señoras en periodo de lactación beben cerveza, ¿por qué no habría de hacerlo un guitarrista que quiere divertirse e impresionar a sus vecinos?). Podemos seguir bebiendo, componiendo, promoviendo concursos, abriendo foros, gestando fiestas y grabando demos, pero todo habrá sido en vano si no nos damos cuenta de una vez que el problema está en lo magro de la audiencia. Para poder fabricar algo con habilidad, es necesario leer, viajar, aprender, ir más allá y sacudirse los temores, sí, pero en el rock local hay un pendiente todavía más urgente: equilibrar las audiencias con las ofertas disponibles. ¿Exageraré si digo que hay más músicos en Aguascalientes que personas en una tocada de rock random? La estrechez es un problema grave.
Asimismo, una correcta mediatización del rock en la ciudad no estaría nada mal. ¿Por qué siempre la Amplitud Modulada, los bares más feos y los promotores más incapaces? ¿Es el rock en Aguascalientes una manifestación cultural minoritaria y poco plural? El día que mis vecinos, mis compañeros de yoga y tus primos segundos empiecen a formar parte de las tocadas de rock en la ciudad, el día que se establezcan códigos más amplios; ese día nos asombraremos por el robusto sonido de ese gran árbol cayendo. Porque es un gran árbol, lo sabemos quienes estamos, de alguna manera, involucrados. Pero por ahora sólo nosotros lo sabemos.
A movie about movies for people who love movies
Si les gustó Bienvenido Welcome, y El ladrón de orquídeas, seguramente también saldrán contentos del cine cuando vean Full Frontal. 101 minutos de grano abierto y close up (mala combinación, me parece) en los cuales vemos la vida de siete personajes durante un día, entrelazándose con la ficción de una película dentro de esta película de Steven Soderbergh que se desarrolla en Los Angeles. Una muy interesante manera de acercarse al cine desde el cine, con cameos de Brad Pitt, y una divertida edición de escenas y secuencias. El principio y el final son interesantes, y aunque el guión a veces se cae un poquillo, especialmente en el ritmo y en la debilidad de algunos personajes, Full Frontal es en una cinta muy recomendable.
Si les gustó Bienvenido Welcome, y El ladrón de orquídeas, seguramente también saldrán contentos del cine cuando vean Full Frontal. 101 minutos de grano abierto y close up (mala combinación, me parece) en los cuales vemos la vida de siete personajes durante un día, entrelazándose con la ficción de una película dentro de esta película de Steven Soderbergh que se desarrolla en Los Angeles. Una muy interesante manera de acercarse al cine desde el cine, con cameos de Brad Pitt, y una divertida edición de escenas y secuencias. El principio y el final son interesantes, y aunque el guión a veces se cae un poquillo, especialmente en el ritmo y en la debilidad de algunos personajes, Full Frontal es en una cinta muy recomendable.
Reseña del disco de Interpol
Después de algunos días sin postear nada propio, tengo algo nuevo que quiero compartirles y que salió publicado hoy en la sección cultura del periódico Aguas. Se trata de la reseña del disco de Interpol.
Ahora que está de moda que haya grupos de moda, no está de más aventurarse a hablar acerca de los que podrían sobrevivir al inevitable colador que viene. Interpol, una banda neoyorquina —de origen y sonido—, podría ser uno de ellos. Con un ligero olorcillo a Placebo y a Joy Division, esta agrupación de la disquera independiente Matador recién lanzó el álbum Turn on the Bright Lights, mezclado por Gareth Jones, en el cual podemos darnos cuenta de que Lou Reed y David Bowie se han convertido en una referencia casi necesaria en esta incipiente década, en la que poco a poco resurge el rock glamuroso. Para muchos, los sencillos “Obstacle 1”, y “NYC” son lo mejor que le ha sucedido al rock norteamericano desde el primer disco de The Strokes en 2001. La portada es tan notable como el look del cantante, quien hace poco estuvo viviendo en la Ciudad de México. Si buscas un rock fino, pero nada aburrido, tienes que conseguirte este disco, que se ha vendido como pan caliente en un tiempo en el que es tan difícil encontrar una buena panadería abierta.
Después de algunos días sin postear nada propio, tengo algo nuevo que quiero compartirles y que salió publicado hoy en la sección cultura del periódico Aguas. Se trata de la reseña del disco de Interpol.
Ahora que está de moda que haya grupos de moda, no está de más aventurarse a hablar acerca de los que podrían sobrevivir al inevitable colador que viene. Interpol, una banda neoyorquina —de origen y sonido—, podría ser uno de ellos. Con un ligero olorcillo a Placebo y a Joy Division, esta agrupación de la disquera independiente Matador recién lanzó el álbum Turn on the Bright Lights, mezclado por Gareth Jones, en el cual podemos darnos cuenta de que Lou Reed y David Bowie se han convertido en una referencia casi necesaria en esta incipiente década, en la que poco a poco resurge el rock glamuroso. Para muchos, los sencillos “Obstacle 1”, y “NYC” son lo mejor que le ha sucedido al rock norteamericano desde el primer disco de The Strokes en 2001. La portada es tan notable como el look del cantante, quien hace poco estuvo viviendo en la Ciudad de México. Si buscas un rock fino, pero nada aburrido, tienes que conseguirte este disco, que se ha vendido como pan caliente en un tiempo en el que es tan difícil encontrar una buena panadería abierta.
Nace un fenómeno: multitudes convocadas por Internet
Fuente: http://canales.t1msn.com.mx/tecnologia/leer_articulo.cfm?article_id=78224.
Un nuevo fenómeno, sin propósito evidente, se extiende de Nueva York a varias ciudades del mundo: las congregaciones multitudinarias organizadas vía correo electrónico, en lugares inesperados y para realizar actos insólitos. Se trata del fenómeno "mob", o de muchedumbre, creado en Nueva York por un sujeto llamado "Billy" que, a través del correo electrónico, cita a sus amigos en un determinado lugar, donde reciben instrucciones para luego acometer alguna acción. La última convocatoria en Nueva York, el pasado jueves, tuvo como escenario la gigantesca juguetería Toys R Us, en Times Square, una de las zonas turísticas más concurridas de la Gran Manzana. Unas 300 personas se congregaron en la tienda para observar absortos un enorme dinosaurio de juguete, para luego caer al piso gritando y agitar sus manos al aire. Cuando el personal del establecimiento corrió a llamar a los guardias de seguridad, la muchedumbre ya se había dispersado, y otro evento "mob" se había materializado. "La idea es mía, pero no me considero el líder del mob", escribió Billy en uno de sus correos. Algunos observadores de este fenómeno afirman que lo que hace Billy no es estrictamente novedoso. Unos recuerdan que en 1960 el comentarista de radio Jean Shepherd hizo un llamado a sus radioescuchas para que se congregaran en un lugar y a una hora específicos. Cuando apareció la policía, nadie pudo explicar qué hacía allí esa multitud. Otros han asociado el fenómeno a las protestas contra la globalización que se han efectuado en Washington y Seattle, cuyos organizadores han usado un concepto similar para aglutinar masas. Sin embargo, mientras algunos participantes de estos eventos dicen que el proyecto podría servir como prueba piloto para manifestaciones políticas, la mayoría espera que el fenómeno "mob" no se "contamine".
Howard Rheingold, autor del libro "Smart Mobs: The Next Social Revolution", reconoce que las comunicaciones móviles pueden llegar a coordinar acciones colectivas, y pone como ejemplo el caso de la caída del régimen de Joseph Estrada en Filipinas. Mike Epstein, un neoyorquino que colocó en su sitio en internet (www.satanslaundromat.com) una crónica del evento en Times Square, opina que la popularidad de los "mob" está justamente en el hecho de que los organizadores no definen claramente sus motivaciones. El fenómeno es, como diría otro participante, "como estar en una protesta pero sin la política", una manifestación que combina el arte del performance, la comedia del absurdo y la parodia social. Los eventos, además, sólo se dan a partir de correos electrónicos entre conocidos, lo que los hace casi secretos y, en cierta forma, controlados. En Nueva York, por ejemplo, ya se han realizado seis. Uno tuvo lugar en el Hotel Gran Hyatt, donde docenas de personas aplaudieron por 15 segundos y se marcharon, mientras que en el Central Park una multitud cantó como pájaros antes de disolverse. En la tienda por departamentos Macy's, unas 200 personas exasperaron a un vendedor cuando le dijeron que buscaban una alfombra para la enorme casa en la que todos vivían. A los 10 minutos de la petición de ayuda en masa, los supuestos compradores se marcharon sin decir palabra. Otros eventos se han realizado en Dallas, San Francisco, Zurich y Berlín. En Roma, 300 personas invadieron una librería, preguntaron a un vendedor por títulos de libros inexistentes, aplaudieron por 15 segundos y desaparecieron.
Fuente: http://canales.t1msn.com.mx/tecnologia/leer_articulo.cfm?article_id=78224.
Un nuevo fenómeno, sin propósito evidente, se extiende de Nueva York a varias ciudades del mundo: las congregaciones multitudinarias organizadas vía correo electrónico, en lugares inesperados y para realizar actos insólitos. Se trata del fenómeno "mob", o de muchedumbre, creado en Nueva York por un sujeto llamado "Billy" que, a través del correo electrónico, cita a sus amigos en un determinado lugar, donde reciben instrucciones para luego acometer alguna acción. La última convocatoria en Nueva York, el pasado jueves, tuvo como escenario la gigantesca juguetería Toys R Us, en Times Square, una de las zonas turísticas más concurridas de la Gran Manzana. Unas 300 personas se congregaron en la tienda para observar absortos un enorme dinosaurio de juguete, para luego caer al piso gritando y agitar sus manos al aire. Cuando el personal del establecimiento corrió a llamar a los guardias de seguridad, la muchedumbre ya se había dispersado, y otro evento "mob" se había materializado. "La idea es mía, pero no me considero el líder del mob", escribió Billy en uno de sus correos. Algunos observadores de este fenómeno afirman que lo que hace Billy no es estrictamente novedoso. Unos recuerdan que en 1960 el comentarista de radio Jean Shepherd hizo un llamado a sus radioescuchas para que se congregaran en un lugar y a una hora específicos. Cuando apareció la policía, nadie pudo explicar qué hacía allí esa multitud. Otros han asociado el fenómeno a las protestas contra la globalización que se han efectuado en Washington y Seattle, cuyos organizadores han usado un concepto similar para aglutinar masas. Sin embargo, mientras algunos participantes de estos eventos dicen que el proyecto podría servir como prueba piloto para manifestaciones políticas, la mayoría espera que el fenómeno "mob" no se "contamine".
Howard Rheingold, autor del libro "Smart Mobs: The Next Social Revolution", reconoce que las comunicaciones móviles pueden llegar a coordinar acciones colectivas, y pone como ejemplo el caso de la caída del régimen de Joseph Estrada en Filipinas. Mike Epstein, un neoyorquino que colocó en su sitio en internet (www.satanslaundromat.com) una crónica del evento en Times Square, opina que la popularidad de los "mob" está justamente en el hecho de que los organizadores no definen claramente sus motivaciones. El fenómeno es, como diría otro participante, "como estar en una protesta pero sin la política", una manifestación que combina el arte del performance, la comedia del absurdo y la parodia social. Los eventos, además, sólo se dan a partir de correos electrónicos entre conocidos, lo que los hace casi secretos y, en cierta forma, controlados. En Nueva York, por ejemplo, ya se han realizado seis. Uno tuvo lugar en el Hotel Gran Hyatt, donde docenas de personas aplaudieron por 15 segundos y se marcharon, mientras que en el Central Park una multitud cantó como pájaros antes de disolverse. En la tienda por departamentos Macy's, unas 200 personas exasperaron a un vendedor cuando le dijeron que buscaban una alfombra para la enorme casa en la que todos vivían. A los 10 minutos de la petición de ayuda en masa, los supuestos compradores se marcharon sin decir palabra. Otros eventos se han realizado en Dallas, San Francisco, Zurich y Berlín. En Roma, 300 personas invadieron una librería, preguntaron a un vendedor por títulos de libros inexistentes, aplaudieron por 15 segundos y desaparecieron.
Brimful Of Asha
Insuperable canción del grupo hindú - británico Cornershop. 1997. Dos acordes todo el rato, con una letra mágica. Y el remix de Norman Cook (Fatboy Slim) es increíble, considerado por algunos como la mejor remezcla de alguna canción de la historia pop. El video también es lindo: una niña negrita escuchando emocionada unos acetatos.
There's dancing behind movie scenes,
behind the movie scenes, Sadi Rani.
Well, it's a brimful of Asha on the 45,
and singing illuminates the main streets and the cinema aisles.
We don't care about no government warning,
about that promotion of the simple life and the dams they are building.
Everybody needs a bosom for a pillow, everybody needs a bosom.
Mine's on the 45.
Mohammed Ruffi, 45.
Lata Mangeshka, 45.
Solid state radio, 45.
Ferguson Mono, 45.
Non public, 45.
Jacques Dutronc and the Bolan Boogies,
the Heavy Hitters and the chi-chi music,
all Indian radio, 45.
Two in ones, 45.
Ovvo records, 45.
Trojan records, 45.
Everybody needs a bosom for a pillow, everybody needs a bosom.
7-7,000 piece orchestra set.
Everybody needs a bosom for a pillow, everybody needs a bosom.
Mine's on the 45.
Insuperable canción del grupo hindú - británico Cornershop. 1997. Dos acordes todo el rato, con una letra mágica. Y el remix de Norman Cook (Fatboy Slim) es increíble, considerado por algunos como la mejor remezcla de alguna canción de la historia pop. El video también es lindo: una niña negrita escuchando emocionada unos acetatos.
There's dancing behind movie scenes,
behind the movie scenes, Sadi Rani.
Well, it's a brimful of Asha on the 45,
and singing illuminates the main streets and the cinema aisles.
We don't care about no government warning,
about that promotion of the simple life and the dams they are building.
Everybody needs a bosom for a pillow, everybody needs a bosom.
Mine's on the 45.
Mohammed Ruffi, 45.
Lata Mangeshka, 45.
Solid state radio, 45.
Ferguson Mono, 45.
Non public, 45.
Jacques Dutronc and the Bolan Boogies,
the Heavy Hitters and the chi-chi music,
all Indian radio, 45.
Two in ones, 45.
Ovvo records, 45.
Trojan records, 45.
Everybody needs a bosom for a pillow, everybody needs a bosom.
7-7,000 piece orchestra set.
Everybody needs a bosom for a pillow, everybody needs a bosom.
Mine's on the 45.
Reseña del Counterfeit 2 de Martin Gore
Buena materia prima, buena mano de obra y una reconocida marca. Pero hasta la mejor maderera pierde su vigor cuando la región es deforestada. Este álbum de Martin L. Gore, cabeza indiscutible de Depeche Mode (magnífico el DVD que recién sacaron), puede resultar algo… prescindible. El Counterfeit 2 (Warner, 2003) cuenta con una magnífica selección de temas —todos covers, como sugiere el título—, y una cuidadosa producción. Pero el disco en su conjunto termina siendo muy plano.
David Bowie, Iggy Pop, Lou Reed, John Lennon, Brian Eno, Bob Dylan... Todos están ahí. Hasta Nico y Nick Cave. Pero el disco permanece monótono. Lento. ¡Desesperante! Este álbum contiene 11 canciones, entre las que destacan “Stardust” (una clara referencia a Ziggy, no a Bowie), “By This River”, “Das Lied Vom Einsamen Mädchen” y “Candy Says”, y seguramente en este momento no puede encontrarse una compilación de Canciones (así, con mayúscula) tan acertada, ni siquiera tomando en cuenta el fallido Other People’s Songs de Erasure, que también contiene una deliciosa selección. Pero al igual que sucede con las películas inspiradas en los cómics o en las series de televisión, los discos de covers casi nunca destacan, por más bien hechos que estén.
¿Cuál es exactamente el objetivo de lanzar un álbum de versiones cuando eres una estrella? La pregunta sigue en el aire, y la respuesta con certeza no se encuentra en Counterfeit 2, un disco en el que hay más soniditos que música. Por otra parte, el Paper Monsters de Dave Gahan no está mucho mejor. Tal vez sea el tercer miembro de la banda de Essex, tan menospreciado siempre el pobre, quien dé la sorpresa. Él no compone ni interpreta; administra. Y en estos momentos acaba de nacer el primer hijo de su disquera Toast Hawai: Client. Pero volvamos al segundo disco de Martin Lee Gore. Volvamos sólo para decir que este disco es como el corte de cabello que ostenta el compositor de “Personal Jesus” en la contraportada: podría parecerte muy fashion, pero también un poco creepy. La relación entre Gore y Depeche es simbiótica. Por fortuna para los fans. Dicho sea de paso, ellos sí están obligados a comprar el Counterfeit 2.
Buena materia prima, buena mano de obra y una reconocida marca. Pero hasta la mejor maderera pierde su vigor cuando la región es deforestada. Este álbum de Martin L. Gore, cabeza indiscutible de Depeche Mode (magnífico el DVD que recién sacaron), puede resultar algo… prescindible. El Counterfeit 2 (Warner, 2003) cuenta con una magnífica selección de temas —todos covers, como sugiere el título—, y una cuidadosa producción. Pero el disco en su conjunto termina siendo muy plano.
David Bowie, Iggy Pop, Lou Reed, John Lennon, Brian Eno, Bob Dylan... Todos están ahí. Hasta Nico y Nick Cave. Pero el disco permanece monótono. Lento. ¡Desesperante! Este álbum contiene 11 canciones, entre las que destacan “Stardust” (una clara referencia a Ziggy, no a Bowie), “By This River”, “Das Lied Vom Einsamen Mädchen” y “Candy Says”, y seguramente en este momento no puede encontrarse una compilación de Canciones (así, con mayúscula) tan acertada, ni siquiera tomando en cuenta el fallido Other People’s Songs de Erasure, que también contiene una deliciosa selección. Pero al igual que sucede con las películas inspiradas en los cómics o en las series de televisión, los discos de covers casi nunca destacan, por más bien hechos que estén.
¿Cuál es exactamente el objetivo de lanzar un álbum de versiones cuando eres una estrella? La pregunta sigue en el aire, y la respuesta con certeza no se encuentra en Counterfeit 2, un disco en el que hay más soniditos que música. Por otra parte, el Paper Monsters de Dave Gahan no está mucho mejor. Tal vez sea el tercer miembro de la banda de Essex, tan menospreciado siempre el pobre, quien dé la sorpresa. Él no compone ni interpreta; administra. Y en estos momentos acaba de nacer el primer hijo de su disquera Toast Hawai: Client. Pero volvamos al segundo disco de Martin Lee Gore. Volvamos sólo para decir que este disco es como el corte de cabello que ostenta el compositor de “Personal Jesus” en la contraportada: podría parecerte muy fashion, pero también un poco creepy. La relación entre Gore y Depeche es simbiótica. Por fortuna para los fans. Dicho sea de paso, ellos sí están obligados a comprar el Counterfeit 2.
0.014 pesos por segundo
Hoy, haciendo cálculos deliberadamente aproximados, me di cuenta de que cada vez que transcurre un segundo dentro de mi horario de trabajo, gano poco más de una décima parte de centavo de peso. De verdad son muchos los segundos que necesito dedicar a escribir boletines de prensa para pagar, por ejemplo, un minuto de telefonía celular, incluso en Unefon.
El rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, institución en la que laboro, requiere de diez veces menos tiempo para lo mismo. Él está lejos de llegar a la tercera parte de un peso por segundo, de todos modos. La vida es cara, el tiempo lento, y los sueldos... hórridamente divisibles. Por cierto. yo sé que Paul McCartney gana en promedio un dólar por cada segundo que pasa. Sé la vida è.
¿Cuántos años tendré que levantarme temprano para conseguir ganar un peso por segundo? Imagínemos que cuando eso suceda —un auténtico éxito profesional—, yo tenga ganas de un refresco: sólo tendría que esperar unos cinco segundos y ya podría pagarlo. Hace rato escuché una conversación telefónica en la que se comentaba que por cada poster que se pega en esta casa de estudios, se le dan dos pesos al encargado de esta sencilla y bien pagada labor. Tal vez pegando posters ahorre años de madrugar.
Qué maravilla poder decirle algún día a la señorita del servicio a clientes de Unefón: "¿un peso? Vaya, lo que yo gano en un segundo; su servicio me conviene 60 veces más". De cualquier manera, yo estaría gastando 1/60 parte de mi fortuna en llamadas por celular. Esto sigue estando desproporcionado desde donde se le vea. Ni hablar; nadie ha dicho que el dinero sea lo más importante.
Hoy, haciendo cálculos deliberadamente aproximados, me di cuenta de que cada vez que transcurre un segundo dentro de mi horario de trabajo, gano poco más de una décima parte de centavo de peso. De verdad son muchos los segundos que necesito dedicar a escribir boletines de prensa para pagar, por ejemplo, un minuto de telefonía celular, incluso en Unefon.
El rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, institución en la que laboro, requiere de diez veces menos tiempo para lo mismo. Él está lejos de llegar a la tercera parte de un peso por segundo, de todos modos. La vida es cara, el tiempo lento, y los sueldos... hórridamente divisibles. Por cierto. yo sé que Paul McCartney gana en promedio un dólar por cada segundo que pasa. Sé la vida è.
¿Cuántos años tendré que levantarme temprano para conseguir ganar un peso por segundo? Imagínemos que cuando eso suceda —un auténtico éxito profesional—, yo tenga ganas de un refresco: sólo tendría que esperar unos cinco segundos y ya podría pagarlo. Hace rato escuché una conversación telefónica en la que se comentaba que por cada poster que se pega en esta casa de estudios, se le dan dos pesos al encargado de esta sencilla y bien pagada labor. Tal vez pegando posters ahorre años de madrugar.
Qué maravilla poder decirle algún día a la señorita del servicio a clientes de Unefón: "¿un peso? Vaya, lo que yo gano en un segundo; su servicio me conviene 60 veces más". De cualquier manera, yo estaría gastando 1/60 parte de mi fortuna en llamadas por celular. Esto sigue estando desproporcionado desde donde se le vea. Ni hablar; nadie ha dicho que el dinero sea lo más importante.
Reseña del nuevo disco de Radiohead
Un notable granizo hi-fi de de guitarras.
Aunque muchas veces no se note de inmediato, existen diferencias entre los discos aburridos, los tristes y los lentos. El Hail to the thief (EMI, 2003) de Radiohead es un álbum difícil. Y, por lo general, un álbum difícil representa un sofisticado bricolaje integrador de los tres epítetos juntos. Lo cual no es necesariamente malo, ¿o sí?
Comenzaré con el cliché mejor documentado del grupo de Oxford: la música de Radiohead ya no es la misma después del Ok computer (EMI, 1997), disco que fue considerad por mucha de la prensa especializada como el mejor de la historia pop, dejando abajo hitos como el Revolver de The Beatles o el Ziggy Stardust de Bowie. Por alguna extraña razón, esta condecoración los hizo cambiar sus guitarras por aparatos mucho más caros… y aburridos. Dejaron sus dedos tranquilos de los cayos y lanzaron un par de discos experimentales tan impopulares como pretenciosos.
Pero tocar la guitarra es como nadar, andar en bicicleta o escribir: nunca se olvida (bueno, escribir sí) y siempre quedan ganas de hacerlo de nuevo. Es así como la banda de Thom Yorke volvió a las andanzas guitarreras en un tiempo en el que una guitarra eléctrica, un aparato DVD y un celular fashion valen prácticamente lo mismo. Corre el rumor de que el Hail to the thief es un regreso a The bends (EMI, 1994), pero a mí me parece que en este nuevo disco ya no es tan clara la emoción del refinado espíritu punk que había en canciones como “My Iron Lung” o “Just”. Maduraron, pues; una lástima para muchos de sus clientes.
Una amiga dice que este disco es el eslabón perdido entre The bends y el Ok computer, lo cual suena muy ingenioso. De todos modos, mi amiga es muy sofisticada en sus comentarios, así que no se fíen mucho; en realidad este disco no tiene tanto que ver con aquella placa del ’94. Esta vez, Nigel Godrich (el Brian Eno de Radiohead) se dedicó a preparar junto con el grupo una producción impecable y bien hecha, aunque un poco excesiva en cuestiones de non sense y Big Brother.
Destacan: “Where I End And You Begin”, “Myxomatosis” y “Scatterbrain”, canciones hi-fi llenas de significado. Para concluir, el Hail to the thief, con su bonito empaque, es casi casi un disco para los fans, o en otras palabras, una tarjeta amarilla para la disquera.
Un notable granizo hi-fi de de guitarras.
Aunque muchas veces no se note de inmediato, existen diferencias entre los discos aburridos, los tristes y los lentos. El Hail to the thief (EMI, 2003) de Radiohead es un álbum difícil. Y, por lo general, un álbum difícil representa un sofisticado bricolaje integrador de los tres epítetos juntos. Lo cual no es necesariamente malo, ¿o sí?
Comenzaré con el cliché mejor documentado del grupo de Oxford: la música de Radiohead ya no es la misma después del Ok computer (EMI, 1997), disco que fue considerad por mucha de la prensa especializada como el mejor de la historia pop, dejando abajo hitos como el Revolver de The Beatles o el Ziggy Stardust de Bowie. Por alguna extraña razón, esta condecoración los hizo cambiar sus guitarras por aparatos mucho más caros… y aburridos. Dejaron sus dedos tranquilos de los cayos y lanzaron un par de discos experimentales tan impopulares como pretenciosos.
Pero tocar la guitarra es como nadar, andar en bicicleta o escribir: nunca se olvida (bueno, escribir sí) y siempre quedan ganas de hacerlo de nuevo. Es así como la banda de Thom Yorke volvió a las andanzas guitarreras en un tiempo en el que una guitarra eléctrica, un aparato DVD y un celular fashion valen prácticamente lo mismo. Corre el rumor de que el Hail to the thief es un regreso a The bends (EMI, 1994), pero a mí me parece que en este nuevo disco ya no es tan clara la emoción del refinado espíritu punk que había en canciones como “My Iron Lung” o “Just”. Maduraron, pues; una lástima para muchos de sus clientes.
Una amiga dice que este disco es el eslabón perdido entre The bends y el Ok computer, lo cual suena muy ingenioso. De todos modos, mi amiga es muy sofisticada en sus comentarios, así que no se fíen mucho; en realidad este disco no tiene tanto que ver con aquella placa del ’94. Esta vez, Nigel Godrich (el Brian Eno de Radiohead) se dedicó a preparar junto con el grupo una producción impecable y bien hecha, aunque un poco excesiva en cuestiones de non sense y Big Brother.
Destacan: “Where I End And You Begin”, “Myxomatosis” y “Scatterbrain”, canciones hi-fi llenas de significado. Para concluir, el Hail to the thief, con su bonito empaque, es casi casi un disco para los fans, o en otras palabras, una tarjeta amarilla para la disquera.
